Una historia personal sobre la DFT

Todavía
soy yo

Un lugar que nace de una ausencia: la de no haber encontrado a nadie que entendiera lo que estábamos viviendo.

Leer la historia

Nuestra historia

Lo que nos ha cambiado para siempre.

Hace dos o tres años le diagnosticaron a mi padre demencia senil frontotemporal.

Desde entonces lo hemos visto cambiar poco a poco. Empezó olvidando cosas y repitiendo las mismas palabras una y otra vez, hasta llegar al punto en el que hoy ya no habla, no camina ni puede comer por sí mismo. Lleva algo más de un año viviendo en una residencia.

Y mientras él cambia, nosotras también vivimos con una pregunta que pesa mucho: mi hermana y yo tenemos la posibilidad de haber heredado la enfermedad y, con ella, el riesgo de enfrentarnos algún día a algo parecido.

Hago esta web porque cuando más necesitaba encontrar un lugar donde sentirme comprendida, no lo tuve. No encontré un espacio donde poder hablar con personas que estuvieran viviendo lo mismo, resolver dudas o simplemente sentir que no estaba sola.

“Por eso quiero crear ese lugar para otras familias.”

Un espacio para compartir información, experiencias y apoyo; para dar visibilidad a una enfermedad de la que todavía se habla demasiado poco y, sobre todo, para acompañar a quienes están viviendo algo que puede sentirse tan solitario.

También quiero contribuir, en la medida de mis posibilidades, a impulsar la investigación y a dar voz a las familias que necesitan ser escuchadas.

Sobre la DFT

La demencia que nadie espera a los 50.

La demencia frontotemporal no empieza por la memoria. Empieza en la conducta, en el lenguaje, en la forma de estar con los demás. Por eso tarda tanto en tener nombre.

Edad de inicio

Llega antes

Es una de las causas más frecuentes de demencia en personas menores de 60 años, justo cuando menos se espera un diagnóstico así.

Dos caras

Conducta o lenguaje

La variante conductual altera la personalidad y el juicio social; la afasia progresiva primaria erosiona la palabra. La memoria, al principio, suele mantenerse intacta.

El error común

Se confunde con otra cosa

Por su edad de aparición y sus síntomas, se diagnostica a menudo como depresión, crisis de pareja o problema psiquiátrico antes de llegar al neurólogo.

Paso a paso

Si acaban de diagnosticar a alguien que quieres.

Seis cosas que nos habría gustado saber antes, contadas sin prometer soluciones que no existen.

  1. Busca un neurólogo especializado

    Un diagnóstico certero cambia el plan de cuidados. Pide siempre una segunda opinión si algo no encaja.

  2. No discutas con los síntomas

    Validar en vez de corregir reduce la angustia, tanto la de la persona enferma como la vuestra.

  3. Sostén tu propia salud

    El agotamiento del cuidador es real y medible. Pedir ayuda no es rendirse, es parte del cuidado.

  4. Busca comunidad

    Hablar con otras familias que ya conocen esta ruta alivia una soledad muy concreta.

  5. Rutina antes que argumentos

    Estructura predecible en el día reduce la confusión mejor que cualquier explicación.

  6. Documentad lo legal pronto

    Poderes, decisiones médicas y económicas son más fáciles de resolver cuanto antes se hable de ello.

Esta lista nace de nuestra experiencia y de lo que hemos aprendido por el camino. No sustituye el criterio de un equipo médico: cada persona y cada familia necesitan su propio plan.

Mi padre y yo

Antes de la enfermedad, y también ahora.

A veces cuesta reconocer a la persona que fue. Estas fotos me recuerdan que sigue siendo él, incluso cuando ya no puede decirlo.

Mi padre y yo sentados a una mesa, sonriendo.
Mi padre y yo, en uno de esos días que guardo.
Mi madre abrazando a mi padre en una sala de la residencia; él sostiene un tamboril.
Con mi madre, en la residencia.
Mi padre recibiendo un beso en la mejilla en un pasillo.
Un beso en el pasillo, antes de irme.

Porque yo no tuve ese refugio
cuando más lo necesitaba.
Y no quiero que nadie tenga
que pasar por esto sintiéndose
tan sola como me sentí yo.

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